Medicare y Medicinas Recetadas
Abogando por una Reforma Significativa
Nuestros ciudadanos de tercera edad merecen cuidado de salud y medicamentos que estén dentro de sus presupuestos. Ellos cuentan con Medicare, y necesitan un beneficio real para sus medicinas recetadas. La reciente legislación Republicana de "reforma" de Medicare es nada más una curita para un sistema que necesita cirugía mayor para poder combatir los costos que siguen subiendo. Por lo mismo es que yo quiero llevar mi batalla para mejorar el Medicare al Senado de los Estados Unidos.
Mantengo mi dedicación en implementar un plan de beneficios que provea la totalidad de las medicinas recetadas dentro del presupuesto promedio y que asegura que estas medicinas no han sido adulteradas. El plan de los Republicanos, en su mayoría, ignora estas metas. No obstante su costo astronómico -- más de un trillón de dólares y creciendo -- la nueva ley de Medicare proporciona apenas una ayuda modesta a las personas de tercera edad a la vez que enriquece a las compañías farmaceúticas y a las compañías privadas de seguro con enormes subsidios gubernamentales y un plan no comprobado de venta de pólizas de medicamentos a personas de tercera edad con recursos monetarios limitados.
En los años venidores, cuando la insuficiencia de esta ley sea más obvia, el Congreso tendrá que enfrentarse nuevamente a los retos del alto costo de medicinas recetadas. Podemos mejorar -- y como su Senador, yo me encargaré que así sea. Un inicio sería ampliar cuidadosamente el mercado para la compra de medicinas recetadas. En el Senado, yo continuaré presionando para que se apruebe legislación en la que ya propongo estudiar estas insuficiencias permitiendo que el Departamento de Salud y Recursos Humanos utilice su poder de compra para negociar mejores precios para las medicinas recetadas bajo programas federales. También apoyaré esfuerzos para ampliar el acceso a las farmacias en el Internet con el propósito de que los ciudadanos de tercera edad puedan beneficiarse de los precios más favorables entre todos los proveedores. Sin embargo, debemos ampliar el acceso únicamente si comprobamos que las medicinas que importamos son seguras y regularizadas adecuadamente. El restringir la importación de drogas del Canadá, por ejemplo, no tiene sentido y sirve sólo para incrementar los costos de medicinas para gente que no tiene los recursos para pagarlas.
Como su Senador, yo combatiré contra la prohibición de la administración de importar medicinas recetadas y presionaré a la Administración Federal de Drogas para que certifique como seguras medicinas recetadas que provienen de países industrializados aprobados para participar. Ningún Floridiano de tercera edad debería de tener que escoger entre la compra de medicinas recetadas que provienen de países sospechosos y que podrían ser peligrosas, o simplemente no comprar sus medicamentos porque el precio está fuera de su alcance. No sólo los que pertenecen a Medicare, sino todo Americano que toma medicinas recetadas debe sentirse seguro de que sus medicamentos no son peligrosos. Debemos exigirle más a la AFD para que nos proteja y asegure que estamos obtiendo los mejores y más seguros medicamentos que podamos conseguir dentro de nuestros presupuestos.
En julio del 2003, yo presenté legislación exigiendo estándares nacionales más severos y repercusiones para individuos o compañías que adulteran fármacos. El Acta de Prevención de Adulteración de Medicinas Recetadas del 2003 crea penalizaciones y multas más severas y protege al público de los criminales que contaminan o diluyen las medicinas recetadas. En vista de las recientes revelaciones en la Florida de falsificación de medicinas recetadas para el uso de pacientes con cáncer y con SIDA, yo propongo aumentar la pena a sentencia de vida si la adulteración de la droga perjudica la salud o resulta en la muerte. En mi opinión, el hecho es que no recibimos lo que pagamos-- no se les está dando el cuidado por el que pagaron a las personas de tercera edad. Como su Senador, yo lucharé para asegurar que van a recibir el cuidado por el que pagaron.